viernes, 22 de octubre de 2010

Orígenes de la moda | FRANCIA.


Por German Torrens

Es el turno del azul, blanco y rojo.
Alrededor del círculo en donde se muestran las tendencias del diseño, una ciudad que no permanece en penumbras a los dictados de la moda es sin lugar a dudas París.
A través de ésta veremos cómo es que la ciudad de la Tour Eiffel fue tejiendo con el correr de los años su propia historia, acompañada de cerca por los cambios socio-económicos mundiales.

París se convirtió en la capital de la moda europea bajo el reinado de Luis XIV.
El Rey Sol quería mostrar su supremacía a través de su aspecto exterior. Le daba mucha importancia a la costura e hizo llevar a París los mejores sastres. Las nuevas confecciones viajaron a los otros países para ser copiadas. El pionero de los grandes costureros es Rose Bertinin, que crea los trajes para la reina Marie-Antoinette.

En 1845, un joven inglés, Charles Worth, llega a París con el fin de comenzar a aprender costura, y a partir de 1858, abrió su propia casa de costura. Organiza los primeros desfiles de moda, en los cuales su esposa presenta sus creaciones. Charles Worth es considerado como el primer gran costurero (couturier). Es con él que la alta costura devino en arte.
Madame Paquin, que abrió una casa de costura en 1891, fue la primera mujer en tener éxito en el mundo de la alta costura.
Paul Poiret presenta la primer colección sin corset a comienzos del siglo XX. Viajaba hacia las grandes ciudades europeas con sus mannequins. Lanza también al mercado un perfume denominado Rosine. Durante su viaje a los Estados Unidos, muy enojado por la venta de copias de su creación, decide atacar a la piratería, algo que por estos días todavía no ha podido ser completamente resuelto.

Gabrielle Chanel aporta toda una nueva libertad a las mujeres. Su influencia sobre la moda duró más de cincuenta años, lo que es una hazaña única en este campo. Después de la primera guerra mundial, ella llegó a París y obtuvo un rápido éxito. Fue la primera en utilizar nuevas telas como el jersey. En 1930, tenía más de 2400 empleados, y en 1935 abrió una fábrica de jersey. El más célebre perfume del mundo, Chanel 5, fue lanzado en 1925. Contrariamente a Paul Poiret, Coco Chanel estaba contenta de que sus creaciones sean copiadas.
París dominaba la escena de la moda. Entre las dos guerras mundiales nuevos costureros aparecieron: Vionnet, del que se puede decir que era un arquitecto entre los otros costureros, y de que su influencia se hizo sentir durante veinte años; Jean Patou, del que una de sus primeras colecciones fue comprada enteramente por un magazine de Nueva York y que hizo desembarcar en París a las primeras mannequins americanas en 1924.

Con el crack de Wall Street en 1929, la alta costura parisina tuvo grandes dificultades. En 1925, había sido la segunda industria de exportación en Francia, pero se trasladó a la número 27, en 1933.
En los años `30, la moda comienza a volverse más internacional y los costureros extranjeros arriban a París. Entre ellos, el irlandés Edward Molyneux, el español Christobal Balenciaga, y Elsa Schiaparelli, una italiana que ponía el exotismo en la moda. Ella trabajaba con artistas como Salvador Dalí y fue la primera en abrir una boutique que sirvió de modelo para lo que casi todos los costureros harían veinticinco años más tarde.
Durante la Segunda guerra mundial y hasta la Liberación en 1944, París perdió su posición de capital de la moda. Chanel se retira por quince años, algunos partieron hacia los Estados Unidos, otros, por lo tanto continuaron trabajando bajo la Ocupación y contribuyeron así a salvaguardar la alta costura de París.
En el mes de febrero de 1947, Christian Dior presenta su primer colección parisina. El New Look había nacido. Con él comienza una nueva era para la alta costura, que devino en un gran negocio. Solamente seis años más tarde, el imperio Dior contaba con seis compañías y dieciséis filiales en los cuatro rincones del mundo, cubriendo prácticamente todos los campos de la moda. Pero Christian Dior era también un artista, sus líneas continuaron con muchos looks. Él asocia la alta costura y el prêt-à-porter, y sus creaciones fueron largamente copiadas.
Después de su deceso en 1957, Yves St. Laurent lo sucederá como estilista por una corta duración. A continuación es Marc Bohan que toma el relevo y crea los trajes de Dior.
Christobal Balenciaga fue un personaje enigmático y su influencia sobre la moda fue igual de importante que la influencia ejercida por Dior. Estaba en contra de la comercialización de la alta costura, y hacia el final de su carrera, rechaza de participar en las presentaciones organizadas por los compradores y la prensa. Su casa de costura cierra sus puertas en 1968, y a partir de este momento el eclipse de la alta costura parecía cada vez más inminente.

Los años posteriores a la guerra habían visto arribar un grupo de nuevos costureros en los que el punto de vista sobre la moda sería importante para los años por venir.
El último gran costurero tradicional es Pierre Balmain, que había comenzado su carrera en la casa Molyneux, en 1934. Tenía un acercamiento práctico con su línea llamada jolie madame (bonita señora).
Entre estos nuevos estilistas podemos citar a Nina Ricci, Jacques Griffe, Guy Laroche, Hubert de Givenchy, Pierre Cardin, Courrèges y sobre todo Yves St. Laurent. La casa que St. Laurent abrió, en 1962, fue seguida de una primera boutique Rive Gauche (barrios situado a la izquierda del río Sena) en 1966.
En sus creaciones St. Laurent se distanciaba de la tradición de la alta costura.

La casa Chanel perdura a la desaparición de Coco Chanel, en 1971, pero es solamente la entrada de Karl Lagerfeld, en 1983, quien le aporta una nueva vida. La nueva generación de costureros tenían una nueva forma de actuar, pero los tiempos también habían cambiado.
En 1970, en París, el prêt-à-porter había tomado la avanzada sobre la alta costura.
A partir de los años sesenta, París compartió poco a poco con otros centros importantes en el desarrollo de la moda, la posición de capital mundial de la moda que había guardado durante cien años.

En los comienzos, la historia nos dice que París se convirtió en la ciudad de la moda. Hoy sus habitantes no siguen la moda ciegamente. La mayor parte de las personas se ponen la vestimenta que le queda bien a sus cuerpos. Lo hacen de acuerdo a sus modales.
En consecuencia, los parisinos se asimilan a su ciudad y crean una atmósfera elegante.
Quizás es porque París tiene una historia digna de ser llamada la ciudad luz.
Compilación de textos de T. Keller: Germán Torrens.

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