
Por Arq. María Alejandra Gallo
El término minimalismo fue empleado por primera vez en 1965 por el filósofo y crítico de arte británico Richard Wollheim en su ensayo más influyente 'Minimal Art'. En él definía como minimalistas las obras de algunos artistas estadounidenses contemporáneos (Robert Morris, Carl Andre, Anthony Caro, Donald Judd, Tony Smith, Walter de María y posteriormente, Sol Le Witt, Richard Serra, Dan Flaving, Robert Smithson, Joel Shapiro e incluso, James Turrel) que habían limitado su obra a un lenguaje radicalmente reducido, sin excesos ni agregados.
Desde entonces este término ha crecido y ha mudado hasta instalarse por doquier empezando por la arquitectura.
Entre los minimalistas hay pintores, escultores, creadores de instalaciones, artistas que trabajan con luz, o incluso, con la topografía y el territorio.
En casi todas sus obras los recursos formales empleados son mínimos. Transmiten una cierta frialdad conceptual, utilizan métodos de composición matemáticos como la seriación o la repetición. Pero mas que ninguna otra idea, lo que une el trabajo de los MINIMALISTAS es la voluntad de crear una obra concreta, cuyo sentido no provenga de un discurso asociado, una reflexión sobre lo que evoca, lo que representa, o sobre cómo se ha realizado la obra, sino exclusivamente de su observación directa y su relación con el entorno.
Artistas como Donald Judd(escultor), fue uno de los que mas luchó en contra del término Minimalismo aplicado a su obra, porque consideraba que sus esculturas no eran mínimas en absoluto. Al contrario, había creado esos objetos con la voluntad de alejarse de la apariencia y de la representación, asociadas a la pintura, cuya fuerza radicase en su presencia concreta en el lugar, desarrollando propiedades como la escala, la relación con el entorno, el trabajo directo con los materiales, los reflejos, la textura, en definitiva, un objeto específico, con formas y cualidades, en absoluto mínimo.
Ahora, la relación entre MÍNIMO, adjetivo, y MINIMAL, en referencia a la corriente artística, es demasiada clara como para que se pase por alto.
En buena medida, la popularización del término MINIMALISTA se debe a que se utiliza como adjetivo.
Cuando se habla de algo contenido, de formas simples, donde lo accesorio ha sido reducido al máximo, se dice que es MINIMALISTA (y evidentemente es así, pues se han sustraido todo tipo de alusiones, referencias y evocaciones.
Pero al mismo tiempo hay muchas cosas que desde este punto de vista , pueden ser MINIMALISTAS: Un poema, una pieza musical, un vestido, un mueble, el diseño de un televisor, una película o un edificio. Así pues con el tiempo hemos descubierto que hay una música minimalista, una literatura minimalista, una danza minimalista, una literatura minimalista, una moda minimalista y una arquitectura minimalista. Con esto se constata existe una generalización del témino que por lo tanto se ha vuelto mas difuso.
Como consecuencia de todo esto el término MINIMALISTA se ha visto ampliado, ya no puede restringirse únicamente a aquel grupo de artistas neoyorquinos de los años sesenta.
En el caso de la arquitectura, está claro que cuando se habla de MINIMALISMO, existe una tradición de rigor geométrico, de contención formal y de purismo conceptual, en referencia directa con la arquitectura moderna y sus fieles representantes: Mies van der Rohe, Richard Neutra, Rudolf Schindler, Giuseppe terragni o Adolf Loos, entre otros.
Pero el punto de vista de los aquitectos y la crítica actual han sufrido un desplazamiento inevitable, reflejado en la evidente diferencia de sus intenciones y preocupaciones.
El término MINIMALISMO aplicado a la arquitectura empieza a escucharse y a popularizarse poco antes de los noventa.
En buena parte, debido al interés y a la coloboración conjunta de algunos conocidos diseñadores de moda y de algunos arquitectos, sobre todo de Londres y Nueva York. Las nuevas boutiques de Calvin Klein, Armani, Issey Miyake, Jigsaw, Jill Sander, Donna Karan DKNY, han creado por si mismas una estética reconocible, basada en la sencillez, en los espacios amplios con pocos objetos a la venta, en color blanco, luz fría y reducción al mínimo del mobiliario.
Los arquitectos que las diseñaron: John Pawson, Peter Marino, David Chipperfield, Stanton Williams, Claudio Silvestrin, Michael Gabellini, Francoise deMenil o Daniel Rowen, habían experimentado previamente el diseño de galerías de arte, medio por el cual tuvieron relación con la escultura minimalista y la manera especial que se requería para mostrarla.
Pero en el caso de las boutiques minimalistas lo que se ve es la transposición del contenedor, no del contenido. Fueron concebidas como verdaderas galerias de arte, donde no existe otro espacio donde la única finalidad era presentar un objeto de la mejor manera posible. Los vendedores exponen sus productos tal y como son, adoptando la tradición expositiva de las galerías de arte, por lo que los objetos en venta adquieren el aura de piezas artísticas.
Así, la popularización del término MINIMALISMO, viene dada en gran medida por lo que es un cambio de estrategia comercial, que se inicia cuando un grupo de diseñadores intenta dejar de aturdir al cliente con un exceso de información y se esforzaron por mostrar sus creaciones tal cual eran, donde se pudiera apreciar la calidad de las materias primas y el cuidado con que habían sido confeccionadas.
Cuando el término MINIMALISMO ya había sido arrojado a las publicaciones y los debates, la crítica acogió, con especial agrado a arquitectos que experimentaban en terrenos similares desde hacía algún tiempo: Tadao Ando, Herzog y de Meuron, Campi & Pessina, Dominique Perrault, el portugués Sato do Moura y el español Alberto campos Baeza.
En el caso de estos dos últimos, las formas geométricas perfectas y el color blanco de sus edificios, provienen de una depuración de las enseñanzas del movimiento moderno y de la tradición vernácula mediterránea.
Herzog & de Meuron, Campi & Pesina y otros arquitectos suizos, como Gigon y Guyen, Peter Zumthor & Sumi, constatan un inusual ascetismo y una sorprendente simplicidad de casi todas las obras de calidad que se construyen en aquel país. Se puede decir que la Arquitectura Suiza ha heredado la austeridad del Calvinismo. La sobriedad, e incluso, la dureza de las obras que se producen en ese pais responden a una cuestión cultural y de carácter, reflección que pueden extenderse a algunos arquitectos Austríacos como Baumschlager & Eberle, Krischanitz o Riegler & Riewe.
En el caso de Tadao Ando, su arquitectura transmite la propia espiritualidad japonesa y su visión de la naturaleza. Es remarcable la enorme repercución que ha tenido la obra de Tadao Ando en toda la arquitectura actual de su pais.
Su personal interpretación de la estética japonesa se ha extendido entre los profesionales como un nuevo lenguaje.
El término minimalismo fue empleado por primera vez en 1965 por el filósofo y crítico de arte británico Richard Wollheim en su ensayo más influyente 'Minimal Art'. En él definía como minimalistas las obras de algunos artistas estadounidenses contemporáneos (Robert Morris, Carl Andre, Anthony Caro, Donald Judd, Tony Smith, Walter de María y posteriormente, Sol Le Witt, Richard Serra, Dan Flaving, Robert Smithson, Joel Shapiro e incluso, James Turrel) que habían limitado su obra a un lenguaje radicalmente reducido, sin excesos ni agregados.
Desde entonces este término ha crecido y ha mudado hasta instalarse por doquier empezando por la arquitectura.
Entre los minimalistas hay pintores, escultores, creadores de instalaciones, artistas que trabajan con luz, o incluso, con la topografía y el territorio.
En casi todas sus obras los recursos formales empleados son mínimos. Transmiten una cierta frialdad conceptual, utilizan métodos de composición matemáticos como la seriación o la repetición. Pero mas que ninguna otra idea, lo que une el trabajo de los MINIMALISTAS es la voluntad de crear una obra concreta, cuyo sentido no provenga de un discurso asociado, una reflexión sobre lo que evoca, lo que representa, o sobre cómo se ha realizado la obra, sino exclusivamente de su observación directa y su relación con el entorno.
Artistas como Donald Judd(escultor), fue uno de los que mas luchó en contra del término Minimalismo aplicado a su obra, porque consideraba que sus esculturas no eran mínimas en absoluto. Al contrario, había creado esos objetos con la voluntad de alejarse de la apariencia y de la representación, asociadas a la pintura, cuya fuerza radicase en su presencia concreta en el lugar, desarrollando propiedades como la escala, la relación con el entorno, el trabajo directo con los materiales, los reflejos, la textura, en definitiva, un objeto específico, con formas y cualidades, en absoluto mínimo.
Ahora, la relación entre MÍNIMO, adjetivo, y MINIMAL, en referencia a la corriente artística, es demasiada clara como para que se pase por alto.
En buena medida, la popularización del término MINIMALISTA se debe a que se utiliza como adjetivo.
Cuando se habla de algo contenido, de formas simples, donde lo accesorio ha sido reducido al máximo, se dice que es MINIMALISTA (y evidentemente es así, pues se han sustraido todo tipo de alusiones, referencias y evocaciones.
Pero al mismo tiempo hay muchas cosas que desde este punto de vista , pueden ser MINIMALISTAS: Un poema, una pieza musical, un vestido, un mueble, el diseño de un televisor, una película o un edificio. Así pues con el tiempo hemos descubierto que hay una música minimalista, una literatura minimalista, una danza minimalista, una literatura minimalista, una moda minimalista y una arquitectura minimalista. Con esto se constata existe una generalización del témino que por lo tanto se ha vuelto mas difuso.
Como consecuencia de todo esto el término MINIMALISTA se ha visto ampliado, ya no puede restringirse únicamente a aquel grupo de artistas neoyorquinos de los años sesenta.
En el caso de la arquitectura, está claro que cuando se habla de MINIMALISMO, existe una tradición de rigor geométrico, de contención formal y de purismo conceptual, en referencia directa con la arquitectura moderna y sus fieles representantes: Mies van der Rohe, Richard Neutra, Rudolf Schindler, Giuseppe terragni o Adolf Loos, entre otros.
Pero el punto de vista de los aquitectos y la crítica actual han sufrido un desplazamiento inevitable, reflejado en la evidente diferencia de sus intenciones y preocupaciones.
El término MINIMALISMO aplicado a la arquitectura empieza a escucharse y a popularizarse poco antes de los noventa.
En buena parte, debido al interés y a la coloboración conjunta de algunos conocidos diseñadores de moda y de algunos arquitectos, sobre todo de Londres y Nueva York. Las nuevas boutiques de Calvin Klein, Armani, Issey Miyake, Jigsaw, Jill Sander, Donna Karan DKNY, han creado por si mismas una estética reconocible, basada en la sencillez, en los espacios amplios con pocos objetos a la venta, en color blanco, luz fría y reducción al mínimo del mobiliario.
Los arquitectos que las diseñaron: John Pawson, Peter Marino, David Chipperfield, Stanton Williams, Claudio Silvestrin, Michael Gabellini, Francoise deMenil o Daniel Rowen, habían experimentado previamente el diseño de galerías de arte, medio por el cual tuvieron relación con la escultura minimalista y la manera especial que se requería para mostrarla.
Pero en el caso de las boutiques minimalistas lo que se ve es la transposición del contenedor, no del contenido. Fueron concebidas como verdaderas galerias de arte, donde no existe otro espacio donde la única finalidad era presentar un objeto de la mejor manera posible. Los vendedores exponen sus productos tal y como son, adoptando la tradición expositiva de las galerías de arte, por lo que los objetos en venta adquieren el aura de piezas artísticas.
Así, la popularización del término MINIMALISMO, viene dada en gran medida por lo que es un cambio de estrategia comercial, que se inicia cuando un grupo de diseñadores intenta dejar de aturdir al cliente con un exceso de información y se esforzaron por mostrar sus creaciones tal cual eran, donde se pudiera apreciar la calidad de las materias primas y el cuidado con que habían sido confeccionadas.
Cuando el término MINIMALISMO ya había sido arrojado a las publicaciones y los debates, la crítica acogió, con especial agrado a arquitectos que experimentaban en terrenos similares desde hacía algún tiempo: Tadao Ando, Herzog y de Meuron, Campi & Pessina, Dominique Perrault, el portugués Sato do Moura y el español Alberto campos Baeza.
En el caso de estos dos últimos, las formas geométricas perfectas y el color blanco de sus edificios, provienen de una depuración de las enseñanzas del movimiento moderno y de la tradición vernácula mediterránea.
Herzog & de Meuron, Campi & Pesina y otros arquitectos suizos, como Gigon y Guyen, Peter Zumthor & Sumi, constatan un inusual ascetismo y una sorprendente simplicidad de casi todas las obras de calidad que se construyen en aquel país. Se puede decir que la Arquitectura Suiza ha heredado la austeridad del Calvinismo. La sobriedad, e incluso, la dureza de las obras que se producen en ese pais responden a una cuestión cultural y de carácter, reflección que pueden extenderse a algunos arquitectos Austríacos como Baumschlager & Eberle, Krischanitz o Riegler & Riewe.
En el caso de Tadao Ando, su arquitectura transmite la propia espiritualidad japonesa y su visión de la naturaleza. Es remarcable la enorme repercución que ha tenido la obra de Tadao Ando en toda la arquitectura actual de su pais.
Su personal interpretación de la estética japonesa se ha extendido entre los profesionales como un nuevo lenguaje.
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Aca no rige el dicho "sobre gustos no hay nada escrito", te sirve o no.