viernes, 22 de octubre de 2010

Moscú á la mode

Tendencias en el mundo

La capital rusa se convirtió en un nuevo el dorado para las grandes marcas occidentales y para los jóvenes creadores.
Inmuebles en construcción, re-construcción o de-construcción desfilan delante de los ojos del visitante.
En una primera mirada, Moscú sorprende, intriga, se aleja de los clichés habituales. En constante mutación, la capital rusa quiere cambiar de lleno el régimen y atraer el mundo occidental. Juega con una carta de lujo, las guías de viaje de lujo como las City Guide de Louis Vuitton que lo consagran en la delantera.
Los grupos internacionales se instalan, en general, en la ciudad, y llevan a cabo la joven Fashion Week moscovita, como por ejemplo Emanuel Ungaro. Entre los primeros arribos que se producen en Moscú, se cuenta a Hubo Boss. Un balance merece destacar la presencia de no menos de 17 boutiques Boss (Hugo Boss y Boss Woman) en la capital. Así, nadie se asombra cuando el grupo alemán brinda una inmensa fiesta “The Hugo Boss Affaire”, con toda la alta sociedad de la ciudad.
Hoy, todas las marcas que se cuentan están presentes, instaladas en los “Goum”, las grandes tiendas locales o en la planta baja de los hoteles, en ciertas calles peatonales, transformadas en mini centros comerciales a cielo abierto. Algunos llevaron para formar sus equipos de venta, a Francia, como Yves Saint Laurent Rive Gauche, que hace algunos años enviaba sus equipos a la boutique de faubourg Saint-Honoré para mostrar como vender el lujo “a la francesa”.

Para los diseñadores rusos este masivo arribo de grandes nombres de la moda son una formidable locomotora. Ellos le permiten al final hacer conocer su trabajo.
Valentin Ioudachkine desfilaba en París, el dúo Seredín & Vassiliev le cortó el paso, presentando las colecciones de alta costura y prêt-à-porter que cada vez más ganaban los votos de los críticos de moda. Una energía positiva por todo el mundo.
De Moscú conocemos su Plaza Roja, su Kremlin, su mausoleo de Lenin y su catedral San Basilio. Y también, sus famosos desfiles militares en la misma Plaza Roja en una época comunista. Hoy para el turista, la mirada es otra. Se encuentra de cara a un ejército de un nuevo género, sus generales tienen nombres prestigiosos: Max Mara, Hugo Boss, Lagerfield, Kenzo, Valentino o La Perla. Todos resguardados en el célebre Goum, pasaje cubierto de un domo de cristal edificado a finales de siglo. Estropeado por un incendio en 1812, los 9000 m² del Goum pudieron renacer de sus cenizas, librerías, galerías de pintura.
Hoy, el centro de Moscú deja huella de un lujo comparable al de la avenida Montaigne en París, de la 5 avenida en Nueva York, de la vía Montenapoleone en Milan o del barrio Omotesando en Tokio. Todos los grandes nombres de la moda están allí. Conviven agrupados en la vía Tretiakovskii, mini centro comercial a cielo abierto casi de frente al Bolshoi: Armani, Prada, Gucci, Baccarat, Frette, Tod's, Chopard, Brioni, Yves Saint Laurent, entre otros. En la galería Petrovskii, se instalaron Bally, Acqua di Parma, Lancôme y otros más con anuncios publicitarios. Al pie de los hoteles y en las calles peatonales se instalaron Dior, Hermès, Escada, Ungaro (con dos boutiques abiertas), Vivienne Westwood y Jimmy Choo.
En fin, Louis Vuitton inauguró un negocio sobre Stoleshnikov Pereoulok, la maison dio además, para la ocasión, una fiesta secreta, adornada con equipajes. “Efectivamente nosotros nos tomamos todo el tiempo necesario, explica Yves Carcelle, presidente de Luis Vuitton, porque buscamos el emplazamiento ideal. Desde siempre Luis Vuitton a privilegiado una estrategia exclusiva. Nosotros controlamos nuestros productos, desde su fabricación hasta su distribución en nuestros propios negocios. Si abrimos ahora solamente un primer negocio en Moscú, es porque consideramos que es el mejor momento. Nosotros somos los primeros en instalarnos en las inmediaciones de la plaza roja sin pasar por un distribuidor local”.

Sin embargo la administración soviética no beneficia tanto a los importadores. Pero la espera de este negocio Vuitton, global store de 400 m², no desmotivó demasiado a los moscovitas que desde su apertura hizo de esta dirección una de las más importantes para la venta del prêt-à-porter firmó Marc Jacobs.

La moda está pues, en adelante, en el corazón de las preocupaciones de Rusia. En plena efervescencia, Moscú no para de inaugurar restaurantes, clubs, cafés y boutiques trendy. Hace tres años se realizó un muy importante Festival internacional de fotografía. Una conexión entre una y otra. El tema del último año fue “La moda y el estilo en la fotografía”, en muchas galerías de la ciudad, una retrospectiva de Helmut Newton, una serie de clichés sobre “Los modistos y modelos rusos en París”, de 1910 a 1950, algunas partes elegidas por David Lachapelle y la exposición “Mis años 60´”, por Jean-Marie Perier.

La creación moscovita.
¿Es verdaderamente fácil ser un joven creador en Moscú? Para Valentin Ioudachkine y el éxito en su país parece que sí. Posee su propia boutique en Moscú, con una decoración barroca como su estilo. Ioudachkine se dio el lujo de desfilar en París hace algunos años. Como el joven Denis Simachev, creador moscovita de Prèt-á-porter, que desfiló por primera vez en París en el calendario “in” de la Chambre Syndical de la couture. Pero sobretodo como el talentoso dúo Seredin & Vassiliev. Estos dos jóvenes rusos se conocieron en la Academia de Moda de Moscú en 1988. Su pasión terminaría por reforzar su amistad y los conduciría naturalmente a trabajar juntos. “El país contaba con pocos creadores y nosotros teníamos poca información sobre lo que pasaba en el medio de la moda”. También sus profesores los consideraban como “los estudiantes más problemáticos de la Academia”. El dúo alquiló un atelier microscópico en la capital rusa y realizó vestimenta para teatro, cine y revistas y formó una bonita clientela. Diez años más tarde, S & V intentan suerte en París e inmediatamente causan sensación. Su padrino?, Nicolás Deggenes, director artístico de Canal + y mas adelante el de la casa Givenchy Parfumes. “Ellos golpearon la puerta de mi oficina con sus books bajo el brazo. Les presenté a la responsable de comunicación Sylvie Grumbach y desde entonces les proveo de maquillaje para todos sus shows. Su estilo es excesivamente moderno, demuestran un glamour loco. Amo su sensibilidad. Se construyen poco a poco, se develan, un poco como sus vestimentas en las que descubrimos a medida todos sus detalles. Un poco a la manera de una mujer que no quisiera mostrarse toda la primera vez...”.

Claire Mabrut, diario Le Figaro.

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